Trazar un mapa cognitivo de las artes plásticas habaneras resulta muy difícil, a partir de las marcadas diferencias conceptuales y morfológicas -que en mi opinión- guardan amplia correlación con la dispersión geográfica de esta otra Habana. La soledad, los discursos psicosociales, el desarraigo familiar, la desacralización de iconos, la mirada ontológica a la Cuba son algunos de los temas más tratados por los artistas habaneros (Yuray Tolentino Hevia)
lunes, 15 de abril de 2013
viernes, 5 de abril de 2013
RESPALDOS EN ESPERANZA
La Muestra se inaugura el viernes 12 de abril a las 8:30 pm y estará expuesta los días que restan y todo mayo, donde este mes se impartirá un conversatorio, sobre la curaduría y conformación de este Salón, por su organizador Reinaldo Ortega, el martes 14 a las 10: 00 am, como actividad primordial de la galería dentro de la Semana de la Cultura Melenera.
Lázaro Yovany Enriquez
Con 26 obras seleccionadas, de aproximadamente 50 participantes, cubre este evento, con diferentes artistas de diferentes latitudes como: Alemania, Rusia, Italia, México y Cuba.
Destaca la participación de varios creadores como Rachel Pérez, José Ángel González, Yosleiby Fernández, Amed Fernández, Jean Marc Arensibia, Osmar Reyes, Gerlys Álvarez, Yan Cuan, Yerandy Pozo y Reinerio Tamayo.
“La
Casona Sur respaldada en esperanza”
Respaldados
en esperanza, Primer Salón de Billetes, forma parte de la
labor que emprende el proyecto Fábrica
de Arte Cubano, bajo la dirección del artista Reinaldo Ortega, cubre las
salas de la Galería de arte “Casona Sur”.
“Los presupuestos curatoriales partieron de la
premisa de que se podía cambiar su simbología, siempre que se respetara la
tipografía, proponiendo la utilización de lona, lienzo, vinilo o el papel
fotográfico en calidad de soporte. El hecho de que la muestra haya estado
compuesta por artistas plásticos, diseñadores y fotógrafos, le imprimió
diversidad. Ello podía influir, dadas las particularidades de la formación de
cada uno, en su poética o estilo, así como la perspectiva genérica, las
tendencias, estilos internacionales o el tipo de arte que sustentara la obra” (Magaly Espinosa, palabras del Catalogo). (4 de abril de 2013)
Salón del Billete: juegos y trampas visuales.
“Si persigues la droga llegas a la droga,
pero si persigues
el dinero no sabes a dónde puedes llegar”
The Wire
El 10 de diciembre del 2012 se
presentó en la Fototeca
de Cuba el Primer Salón de Billetes, como
parte de la labor que emprende el proyecto Fábrica de Arte Cubano, bajo la
dirección del artista Reinaldo Ortega. En esta ocasión, vuelve a ser mostrada
en el Hotel Nacional, un lugar que por sus propias funciones sintoniza muy bien
con una muestra cuyo hilo conductor es el dinero, el más riesgoso y tentador símbolo
social.
El dinero concentra los sentidos
sociales, los poderes y las pasiones, no dejando escapar ningún posible
beneficio, sea este público o privado; siendo así, cuando se le toma de
referencia, serán muy diversas las posibilidades de expresar la vida social en
su conjunto, ya sea por medio de las formas políticas, religiosas, ideológicas,
o las contenidas en la cultura popular o en la vida cotidiana en su conjunto,
Los artistas convocados para la
muestra, en un total de 33 creadores, con 45 obras, han tenido la posibilidad
de ilustrarlo, reinventarlo y parodiarlo, acercándonos a ingeniosas metáforas que
alteran o transforman su visualidad, según la perspectiva desde la que sea
interpretado.
Los presupuestos curatoriales
partieron de la premisa de que se podía cambiar su simbología, siempre que se
respetara la tipografía, proponiendo la utilización de lona, lienzo, vinilo o el
papel fotográfico en calidad de soporte. El hecho de que la muestra haya estado
compuesta por artistas plásticos, diseñadores y fotógrafos, le imprimió
diversidad. Ello podía influir, dadas las particularidades de la formación de
cada uno, en su poética o estilo, así como la perspectiva genérica, las
tendencias, estilos internacionales o el tipo de arte que sustentara la obra. Todos
estos factores colaboraron para que la correspondencia entre proyecto
curatorial y obras funcionara en una misma sintonía, tratando de responder a la
pregunta: ¿Puede ser recreado este símbolo social cuando es llevado hacia el
interior mismo de la vida social que promueve?
El recurso constructivo más conveniente
en este tipo de propuesta parece ser el de la apropiación, tan dada a promover
vínculos intertextuales de todo tipo. La apropiación se sostiene en el
intercambio de imágenes a partir de la inserción en un patrimonio visual
identificable, generalmente relacionado con la historia del arte, los medios
masivos, o la publicidad, por señalar los contextos más reiterados.
La imagen o
las imágenes son situadas en ese nuevo contexto, para asumir nuevos valores y
sentidos, a partir de las relaciones que se establecen entre los elementos que
la forman. De esta manera, se crean inéditas condiciones a la interpretación, las
que quedarán retenidas en el significado y el valor que adquieran según el contexto
donde han sido ubicadas.
Partiendo de estos requisitos,
las temáticas van a ser muy disímiles, ligadas en su mayoría a realidades
sociales y culturales y también del propio mundo del arte. Por este camino, algunos
billetes van a encubrir los significados tomados como referencia, otros adquieren
un matiz crítico sobre la realidad social, o la reinterpretan desde las
ambiguas condiciones que nos rodean, los hay más hedonistas, aquellos que
recrean los valores formales desde una perspectiva que privilegia lo estético, el
sentido del humor la presencia de micros sujetos sociales, la historia y los
héroes.
Por la brevedad de este texto no
es posible hacer un comentario de todas las obras presentadas, así tomaré
algunas para ilustrar esa variedad de formas en el acercamiento al tema.
Hay un conjunto de piezas en las
que se aprecian lecturas directas que permiten una comprensión inmediata del
contenido de la obra, también se pueden apreciar construcciones más complejas,
que elevan el valor estético al inquirir un tratamiento imaginativo sobre las
formas en las que han sido apropiados y re-significados los símbolos de
referencia. De entre las presentadas creo conveniente comenzar haciendo alusión
a la pieza Rescate del alma de Mañalich
de Reinaldo Ortega. Sobre un billete que
parece ser de 5 pesos (ya que al lado de esa cifra está un símbolo de
interrogación que hace impreciso su valor) vemos un conjunto de hombres halando
una locomotora. El central Mañalich, fue uno de los desactivados hace algunos
años, su alma era la locomotora y con este gesto se pretende revivirlo,
tratando de cambiar los destinos de la historia.
Si el soporte de la obra, como
hemos mencionado es el dinero en forma de billete, no bastan esas buenas
intenciones para lograr el fin deseado. Ese soporte connota todas las
narraciones, le da una solución final, por ello, él es parte del contenido, no
es solo un soporte formal, es el fin último de lo que se nos dice, y el artista
sabe que al intervenir ese símbolo encauza los sucesos o los significados,
hacia el valor económico que sostiene, el última instancia, como diría Carlos
Marx, la vida social, cuando se refería a las relaciones entre la sociedad y su
base económica.
Algunos de los símbolos más
reiterados son tomados de la cultura popular, unas veces desde soluciones que
ilustran sus lazos con el kitsch, otras poniendo en precario el nivel de la
subsistencia. En esta orientación es muy emotiva la obra Telón de fondo, del creador José Ángel González, quien ubica en el
centro de un billete de 10 pesos la imagen de un hombre entrado en años, marcado
por el trabajo, y a su lado izquierdo la frase: “cualquier problema con
nosotros” y a su derecha de forma manuscrita un texto casi ilegible, (de esos
que escriben las personas referidos a sentencias y refranes populares, deseos
que se invocan, ofensas y bromas) El billete se convierte así en una de las
formas más populares de expresar la cultura oral, con una libertad y un
desprejuicio que ningún otro portador social puede asumir, pero también, se
apodera de un personaje que vive en el interior de nuestra sociedad, y puede
ser duro que nos olvidemos de él.
De igual forma muy cerca de la
cultura popular se halla la obra de Luís Manuel Otero. Ella es particularmente
ingeniosa, integrándose a la estética pobre que utiliza este creador para
construir sus piezas. Bajo el título “Regalo de Cuba a U.S.A. Luís Manuel sitúa
en un billete de 50 pesos el emblema de la Estatua de la Libertad , realizada con trozos de madera
desechable. La figura induce hacia una precariedad que no sintoniza con la
grandilocuencia de la estatua original, a la que con una delicada ironía
satiriza. Ubicada con el fondo de un billete de 50 pesos, su destino será un
regalo a la nación más poderosa del planeta. Es un gesto simbólico que reedita
la apropiación de un fetiche que desde el gesto mismo cambiará de presencia y
de sentido.
En otra dirección más definida
por el tratamiento formal como vehículo que facilita el contenido de la obra se
destacan las piezas: Definición de Amed
Fernández y Once millones de Yoan
Pérez. La primera está formada por pedazos de pesos de diferentes valores, igual
ocurre con el rostro del prócer, hecho de otros muchos rostros, a manera de un
collage que forma una sola imagen a partir de retazos de imágenes. Los valores
se confunden, no es una moneda de cambio, es una síntesis que nos anuncia la
complejidad del valor sobre el que descansa el peso cubano y para el cual es
tan difícil una definición.
La segunda pieza tiene un título
muy pretencioso, ya que esa moneda no existe, pero si así fuera el artista es
incapaz de proponer un diseño, es mejor dejarla en la indefinición de las
líneas. Sigamos el rastro del dinero a través de todas estas interpretaciones, pero
no encontraremos un solo final, porque como dice la sentencia de la cita con la
que comienzo este texto: desde él se puede llegar a cualquier parte.
